La pasada semana se cumplía un negro aniversario. Se consumaban 25 años de la catástrofe nuclear de Chernóbil. La madrugada del 26 de abril de 1986 una explosión en el reactor numero 4 de la central nuclear de Chernóbil (Ucrania) causaba la muerte de 31 personas y miles de evacuados. Más tarde morirían muchos más fruto de una radiación.(buen documental al respecto: La noche del fin del mundo, Cuarto Milenio)
Lo cierto es que el sistema actual de producción de energía es insostenible, y nuestro ritmo de consumo es exacerbado; la consecuencia de esto, es que ya conocemos casi de primera mano los efectos en caso de accidente de la fisión nuclear y también estamos viviendo las consecuencias la emisiones de CO2 producidas por la quema de combustibles fósiles.
Se están buscando soluciones para todo este embrollo, pero por el momento, los dirigentes del mundo no se quieren poner de acuerdo.
El desarrollo de pilas de hidrógeno esta muy avanzado, y cada vez hay más iniciativas e investigaciones en este sentido. Un ejemplo de ello es la Escuela Politécnica Superior, de la Universidad de Huelva, en la que se esta diseñando un novedoso sistema de propulsión para un motor de automóvil limpio, basado en la tecnología del hidrógeno.




El titular puede sorprender, pero parece que algo así es lo que están empezando a sospechar en la Universidad de